Por tanto, acéptense los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para la gloria de Dios. Romanos 15:7
Pocas cosas estorban más a la unidad espiritual entre los creyentes de una iglesia que cuando usamos reglas y estándares extrabíblicos para evaluar la relación personal que una persona tenga con Jesucristo. Cuando la aceptación o rechazo de otros está basada en una postura de legalismo, esto conduce a una cultura de crítica, de juicio, y de pseudo-espiritualidad.